
Hola mis queridos amigos de La Cafetería de la Esquina, hoy quiero compartirles una pequeña anécdota que un querido amigo mío me contó hace un par de meses.
En todo grupo social encontramos variedad de personalidades individuales que hacen más amena una reunión de trabajo de los estudiantes universitarios y de nivel medio en todo el mundo, aunque cada uno suele destacar en su momento según las circunstancias y determinadas cualidades y habilidades que se apliquen a la situación.
Hablaremos entonces de los bromistas y payasos del salón. ¿Quién no se ha dado una buena comida de carcajadas hasta desgañitarse y morirse de dolor de diafragma con las estupideces y bromas de uno de estos queridos amigos? Todo es tan divertido hasta que le pasa a uno mismo o hasta que las cosas se les salen de las manos a nuestros queridos comediantes escolare, incluso a veces provocando una tragedia enorme para la vida de algunas personas.
Pues resulta que estaba un grupo de amigos, haciendo la tarea de la escuela en la casa de un compañero, la cual no era nada fácil y requería mucha concentración de parte de todos los integrantes del grupo para tratar de obtener la mejor nota y aprobar el curso asignado.
¿Después de estar horas desgastando materia gris en el mundo del aprendizaje, que buenos amigos no comienzan una fiesta clandestina con música y alcohol? Pues este es el típico caso de los estudiantes actuales, no hay diversión sin bebidas alcohólicas, y es aquí donde comentaremos otra interesante personalidad de los salones, nuestros queridos compañeros borrachos, que en muy variadas ocasiones nos divierten con las ocurrencias que suelen salir de su boca cuando no están en mejor apariencia que una camiseta vieja utilizada como trapeador, que beben y beben hasta quedar más ebrios que el propio Homero Simpson. Pues bien, en esta parte de nuestra historia juntaremos a estas dos personalidades.
¿Y que tienen que ver un bromista y un borracho juntos? Pues, después de haber perfeccionado una tarea escolar y haber armado un parrandón con una tremenda borrachera, un compañero de clases cayó en un profundo sueño a causa de la sobrecarga de alcohol en el organismo, el bromista dispuso hacer de las suyas con el. Le bajaron el pantalón y le embarraron con clara de huevo en medio de las piernas y alrededor del ano. Después cuando despertó, le dijeron que todos los chicos de la fiesta lo habían violado. Pasaron alrededor de 2 horas y el muchacho se desapareció, hasta que los demás, preocupados, comenzaron a buscarlo por la casa. ¡Se había colgado del árbol del patio trasero!
Así es mis queridos amigos, lo que tienen en común en esta historia un borracho y un bromista es un suicidio. Antes de hacer una broma de esta clase, asegúrense de que la víctima no sea una persona tan sensible al acto, o podría terminar en un caso similar. Que tengan un lindo día.
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